BRIE
Originario de la región de Brie en Francia, en las afueras de París, rodeada por los ríos Sena y Marne. Sus inicios datan de siglos atrás, sin embargo, algunos gourmands lo consideran el «Rey de los Quesos» desde comienzos del siglo XIX, por sus características únicas.

ACOMPAÑA:
Un vino tinto joven, fresco cabernet franc o mencia.

COLOR:
Amarillo claro.

AROMA:
Láctico fresco, con toques a hongo pero suave y persistente.

TEXTURA:
De pasta lisa, blanda, tierna y ligeramente adherente por su suavidad.

EN BOCA:
Cremoso, con notas a setas o verduras cocidas, que se adhieren al paladar e inundan de sabor las papilas gustativas

CAMEMBERT
Del noreste de Francia en Normandie, junto al Canal de La Mancha, su origen data de 1.790. Su popularidad arranca en 1.855, cuando se lo transportaba en cajas de madera que protegían el terciopelo que lo cubre, cuidando su textura y cremosidad hasta su primer corte.

ACOMPAÑA:
Perfectamente a frutos secos y un vino cabernet sauvignon reservado, afrutado, intenso y equilibrado.

COLOR:
Amarillo claro.

AROMA:
Ligeramente afrutado, con notas amoniacales por su afinamiento.

TEXTURA:
De pasta lisa, flexible, puede presentar pequeños ojos propios de su elaboración artesanal.

EN BOCA:
Cremoso, ligeramente amargo, con notas a setas que se adhieren al paladar.

EMMENTALER
Es un queso alpino, del valle del río Emme en el Cantón de Berna, de donde toma su nombre. Data del siglo XII cuando se producía solo como parte de la dieta familiar local. A partir del siglo XVII su producción creció, hasta fabricarse en todo el altiplano suizo.

ACOMPAÑA:
Vinos tintos afrutados son ideales para este queso, principalmente el Gamay Beaujolais, pero va bien también con un Shiraz o Merlot.

COLOR:
Amarillo dorado a pardo.

AROMA:
Suave de aroma, entrega sensaciones a nuez, pero no tan pronunciadas como las del gruyere.

TEXTURA:
Es de pasta firme, pero suave, siendo la principal característica la presencian de grandes ojos perfectamente formados, lisos y brillantes, que dan la sensación de ser hechos con una precisión única.

EN BOCA:
Es un queso sutilmente dulce, que combinadas con la sal propia del producto, nos entregan un equilibrio perfecto de sabores lácticos suaves, perfumados y afrutados que explotan en el paladar, inundándolo de su especial sabor.

GRUYERE
Queso Suizo de la región de Gruyere en el Cantón de Friburgo. Su fabricación data del año 1.115, aunque se populariza recién en el siglo XVII como el principal regalo que se hacía a los visitantes ilustres de Europa a la región, convirtiéndolo en el queso ícono suizo.

ACOMPAÑA:
Un vino tinto ligero es el compañero ideal de este producto, sin embargo un Jerez fino hará que su sabor se intensifique en el paladar.

COLOR:
Amarillo dorado a pardo.

AROMA:
Es intenso y pronunciado, como el de un millón de flores de la pradera atrapadas en la cremosidad de la leche.

TEXTURA:
Es de pasta densa, compacta, pero flexible que permite cortar con facilidad y disfrutar de su cuerpo ligeramente granuloso que lo hace inconfundible ante cualquier otro queso.

EN BOCA:
Al inicio con un sabor delicado, permite disfrutar de sus notas a frutos secos, sin embargo incrementa su intensidad en el tiempo logrando una combinación de terrosidad y ligero picante que culmina con un toque a nuez que lo hace único en su clase.

PARMESANO
De origen italiano, la leyenda cuenta que proviene de los monasterios y castillos de los dioses de Parma en Reggio Emmilia, de donde nace su nombre y posterior y denominación de origen “Parmigiano-Reggiano”. Sin embargo, también se produce en Módena, Bologna y Mantova.

ACOMPAÑA:
Un vino tinto joven afrutado y estructurado tipo Lambrusco, Barolo o un Oporto.

COLOR:
Pardo intenso o amarillo paja.

AROMA:
Es fragante y delicado con notas butíricas características del queso.

TEXTURA:
Su corteza interior es cerrada, con presencia de granas largas, generadas en su proceso de maduración.

EN BOCA:
De sabor prolongado y duradero, es ligeramente cremoso, en los mejores quesos presenta sabores plenos muy definidos resaltando con notas afrutadas y bien sazonadas, que entregan un regusto que perdura.

TILSITER
Aparece apenas en el siglo XIX, en Prusia oriental, en Tilsit, ciudad de donde toma su nombre. Aparentemente, su factura actual se origina en las variedades prusianas Ragnit, la Briol y Woriem en Limburgo, atribuyéndose a Frau Westphal que lo desarrolló hacia 1.840.

ACOMPAÑA:
Vinos tintos jóvenes, que ayuden a neutralizar el picante del queso.

COLOR:
Amarillo suave, que le da un tinte natural.

AROMA:
Aromatizado con semillas de alcaravea (comino de prado) que por sus características deja ligerísimas notas de anís, donde sobresalen los aromas lácticos intensos.

TEXTURA:
Firme y consistente pero a la vez flexible, que permite cortarse con facilidad. Ocasionalmente puede presentar agujeros y pequeñas irregularidades propias de su fabricación artesanal.

EN BOCA:
Es un queso ligeramente picante y lleno de sabor, con notas de crema cocida, propias de los quesos añejos que se producen en el tiempo.

BLEU
Aparece a mediados del siglo XIX, de manos de un granjero cerca de Clermont- Ferrand en Auvernia, Francia, donde ya se fabricaban quesos azules. En cavernas húmedas y oscuras, él descubrió la técnica que le dio fama mundial al impregnar del moho azul-verdoso el interior del queso.

ACOMPAÑA:
Vinos tintos jóvenes, que ayuden a neutralizar el picante del queso.

COLOR:
Blanco crema, lleno de vetas azules-verdosas.

AROMA:
Nace a partir de la influencia del Penicillium roqueforti, que no se encuentra en otros quesos fermentados con acidificación bacteriana.

TEXTURA:
Suave y pastosa. Se puede desmembrar por la presencia de los hongos, que cubren su factura exterior e interior.

EN BOCA:
Es fuerte y aromático, que se intensifica al mezclar la masa láctea con los hongos, generando en el paladar una explosión de sabores a hierbas frescas.